jueves, 21 de junio de 2012

LA VIRGEN DE LAS NIEVES, PATRONA DE ARCOS, RESTAURADA

La Patrona de Arcos de la Frontera ha permanecido en proceso de restauración durante diez meses. Nuestra Señora de las Nieves ha sido sometida a un profundo tratamiento de conservación y restauración, paliándose los graves problemas estructurales que presentaba.
La consolidación tanto interna como externa de la imagen ha sido fundamental para asegurar la estabilidad material de la sagrada imagen.
El equipo que ha intervenido en la restauración ha estado coordinado por D. Francisco García Brenes, director técnico de RESSUR.
En el día de hoy, la sagrada imagen ha sido recepcionada en nuestros talleres, por una comisión de la junta de gobierno  de la Hermandad de Nuestra Señora de las Nieves, encabezada por su hermana mayor Dª Josefa Valle Capote.
La citada Hermandad tiene previsto celebrar una misa de acción de gracias el próximo Sábado día 23 del presente, en la Basílica Menor de Stª. María de la Asunción de  Arcos de la Frontera.

martes, 12 de junio de 2012

DIVINA PASTORA RESTAURADA



RESSUR ha finalizado los trabajos de restauración sobre la imagen de la Divina Pastora de San Dionísio de Jerez. Hoy será presentada en el Convento de los Padres Capuchino de esta ciudad a las 19,30 h. La restauración ha supuesto la recuperación de la policromía original de la imagen. Bajo numerosas capas de repintes yacía una policromía noble. Una vez limpia y liberada luce unos tonos sonrosados y un color de encarnadura propios de una imagen del siglo XVIII. También se ha consolidado el sistema articular de los brazos de la imagen. así mismo se ha dotado de una nueva estructura interna de asiento para la imagen, ya que carecía de la misma.
Los trabajos han durado más de un año y han supuesto un gran reto y esfuerzo para el equipo que ha llevado a cabo la intervención. Bajo la coordinación y dirección de D. Francisco García Brenes han trabajado un equipo de restauradores de la empresa RESSUR.
El programa de actos que ha establecido la corporación pastoreña pueden conocerlo visitando la siguiente dirección de internet:  http://pastorasandionisio.blogspot.com.es/

domingo, 13 de mayo de 2012

APOSTOLADO DE ARTE

Hoy Ressur ha sido noticia en el Diario de Jerez con motivo de la Restauración del Apostolado de José de Arce de la Catedral de Jerez. Reproducimos a continuación la noticia aparecida en diariodejerez.es


Diario de jerez


Apostolado de arte
Los doce apóstoles de José de Arce se muestran de nuevo en la Catedral en todo su esplendor, tras una restauración que ha durado tres años
Arantxa Cala / jerez | Actualizado Domingo 13.05.2012 - 11:27

zoom
Uno de los apóstoles parece dar gracias al Cielo por su regreso a la Catedral, tras varios años de rehabilitación del conjunto. / Pascual

Era flamenco, pero de los nacidos en Flandes. Aunque quiso ser gitano, de los de aquí. No cantaba, ni bailaba, porque su arte era otro casi más divino. Sus manos le permitieron ser escultor. Su nombre era Josephe Haerts, pero rápidamente se castellanizó a José de Arce, mucho más fácil de pronunciar por aquí. Llegó a Sevilla allá por 1633 y poco después a Jerez. Aquí no le faltó trabajo. Eran buenos tiempos por el oro y la plata que provenían de las Américas.
Dicen los expertos de él que era un trabajador callado, serio, cumplía los plazos a rajatabla, a diferencia de otros artistas informales de la época. Arce significó el paso del Barroco inicial al maduro en Andalucía, vamos, que era un protobarroco de lo que se hacía en Europa. Estaba muy cerca de la pintura de Rubens, que 'regaló' muchos modelos a sus paisanos escultores. Era muy versátil porque trabajaba con facilidad la madera y la piedra.
Esa labor reservada tenía una sombra muy alargada, que llega hasta nuestros días. Una prueba de valor incalculable son los doce apóstoles que arropan la nave central de la Catedral de Jerez. Un apostolado recién restaurado en su totalidad, obra de la empresa Ressur, que un día dio vida José de Arce en su taller. La intervención se ha realizado en tres fases, correspondientes a tres anualidades, donde se restauraron cuatro esculturas por año. Se ha llevado a cabo a través de un acuerdo que en su día firmó el anterior obispo, Juan del Río, con Diputación.
Arce será el encargado de realizar el conjunto escultórico para el retablo de la Cartuja de Jerez, que fue trazado por Alejandro de Saavedra en 1636-37 y dorado por Miguel Parrilla en 1639. Constaba de pinturas de Francisco de Zurbarán y las diferentes esculturas de los apóstoles, ángeles (desaparecidos), atlantes y el crucificado que lo coronaba, todo ello se encargó en 1637 al flamenco, quien trabajaría durante tres años en su taller que estableció en Jerez. Cobraría 200 ducados por cada uno de los apóstoles.
La historia material de este conjunto escultórico ha sufrido una serie de peripecias a lo largo de su existencia. Comenzarán sus trasiegos en 1835 con la desamortización de Mendizábal, en ese momento salen de la Cartuja y llegarán por primera vez a la Catedral. Una vez allí se guardarán en diversas dependencias hasta 1882, fecha en que son 'restauradas' por Blas José Díaz Argaya, intervención que está documentada en el hombro izquierdo de la escultura de Santiago el menor. Tras la vuelta de los frailes cartujos a Jerez en 1948, estos reclaman sus bienes y las esculturas son trasladadas a la Cartuja, donde son colocadas en el refectorio sobre unos pedestales neobarrocos que imitan la piedra, que son los actuales que están en la Catedral. Ya en 1950, de nuevo, hay constancia documental de que son colocadas en las naves laterales de la Catedral sobre unos pedestales altos. Terminando sus peripecias en la actual ubicación sobre los pilares de la nave central.
Son, como era característico en las obras de Arce, figuras con movimiento, de tamaño casi natural e incluso más, muy sinuosas, carnosas, serenas. Hay gran movimiento de brazos y de telas. "Son esculturas que representan muy bien la edad madura y la ancianidad, con gran potencia física e intelectual, y eso que hoy se valora sólo la juventud porque parece que envejecer es ya un pecado. Arce aprecia así la sabiduría de la vejez", apunta la historiadora del Arte Esperanza de los Ríos, que ha hecho varios estudios sobre este autor. "La Catedral ha ganado mucho, tiene más empaque. Está más bonita así", dice el deán de la Catedral, Antonio López.
Por su parte, el director técnico de Ressur, Francisco García Brenes, asegura que entre la intervención de Argaya y la de esta empresa (las dos únicas que están documentadas), se han descubierto otras por los materiales que se utilizaban, como pasta de madera. Hay que destacar que en el análisis pormenorizado de las esculturas no se ha hallado la firma de José de Arce, ya que entonces las esculturas no se solían rubricar, pero sí se ha localizado una fecha, 1639, al pie de San Simón. La autoría del flamenco se conoce por el contrato que firmó con los cartujos y que se encuentra en el Archivo de Protocolos de Sevilla, además del seguimiento que se ha hecho de la obra a lo largo de los siglos.
El conjunto del apostolado es muy homogéneo en cuanto a su realización técnica, todas las esculturas están realizadas en madera de cedro y están construidas a base de tablones de esta madera ensamblados al hilo, dejando un interior hueco. También es abundante el uso de grandes clavos de forja y dobles colas de milano para asegurar el conjunto. El proceso de policromado es tradicional.
Las patologías que afectaban a las esculturas eran poco visibles a simple vista, debido a la posición elevada a la que se encuentran. Había que añadir la dificultad para percibir los daños, por encontrarse éstos bajo una gran capa de polvo depositado, así como de numerosos repintes. De otra parte destacaban los daños infligidos en las numerosa intervenciones 'restauradoras' o de adecentamiento a la que han sido sometidas a lo largo del tiempo. Otro motivo de deterioro, que ha producido mutilaciones y roturas de piezas, han sido los transportes y cambios de ubicación que han tenido que soportar las imágenes. "Aparentemente, desde abajo, parecía que los apóstoles no tenían problemas, pero una vez en el taller, empezaron a salir daños. Se reconstruyeron manos, pies, bordes de las telas partidos y reconstruidos, había grietas por todas partes, clavos oxidados...", detalla García Brenes. Todas las esculturas tenían su orla, menos una, desacralizada por el Instituto de Patrimonio, aunque ninguna es original.
Los tratamientos de conservación y restauración llevados a cabo sobre el conjunto escultórico se enfocaron hacia una recuperación integral de todas las piezas, tanto a nivel estructural como de sus valores estéticos. Para ello se eligieron aquellos tratamientos específicos que proporcionaban a los elementos deteriorados los niveles adecuados de consolidación y capacidades mecánicas. En paralelo a los tratamientos se realizó un estudio microclimático de la nave central de la catedral, lugar de exposición de las piezas. Para ello se colocaron sensores que registraban las variaciones de temperatura y humedad ambiente durante las 24 horas del día.
También se realizaron estudios radiográficos, fotografías técnicas con luz normal, rasante y análisis de caracterización de materiales, para conocer en profundidad la materialidad de las obras. Todos estos datos han sido procesados y ordenados en una memoria final de intervención donde pueden conocerse pormenorizadamente y servir de base para futuras investigaciones.
Entre las pocas obras documentadas que hay de Arce está el San Bruno, San Juan Bautista y el Cristo de la Cartuja, que también están en la Catedral, entre otras piezas; el retablo de San Miguel, compartido con Martínez Montañés, y el Cristo de la Salud, de la hermandad del Silencio. Y casi documentado un pequeño crucificado en la Ermita de las Angustias, en su sala de juntas, "regularmente conservado". En Sevilla destaca Nuestro Jesús de las Penas de la cofradía de La Estrella, en cuya peana se encontró un papel que otorgaba la autoría a Arce, así como las ocho figuras monumentales en piedra de la Parroquia del Sagrario de la Catedral.
José de Arce se casó dos veces, una con María de Pastrana, que falleció a consecuencia de la peste, y una segunda con Margarita Tello de Meneses, con quien tuvo una hija, Romualda Teodora (traducción femenina de Rombout, que es el patrón de la ciudad de Malinas), que deja al cuidado de su mujer, de la que destaca en su testamento su "buen gobierno y capacidad". A los pocos días de escribir el documento murió. Fue en 1666. Hoy, Josephe, sigue haciendo Historia.

Era flamenco, pero de los nacidos en Flandes. Aunque quiso ser gitano, de los de aquí. No cantaba, ni bailaba, porque su arte era otro casi más divino. Sus manos le permitieron ser escultor. Su nombre era Josephe Haerts, pero rápidamente se castellanizó a José de Arce, mucho más fácil de pronunciar por aquí. Llegó a Sevilla allá por 1633 y poco después a Jerez. Aquí no le faltó trabajo. Eran buenos tiempos por el oro y la plata que provenían de las Américas.
Dicen los expertos de él que era un trabajador callado, serio, cumplía los plazos a rajatabla, a diferencia de otros artistas informales de la época. Arce significó el paso del Barroco inicial al maduro en Andalucía, vamos, que era un protobarroco de lo que se hacía en Europa. Estaba muy cerca de la pintura de Rubens, que 'regaló' muchos modelos a sus paisanos escultores. Era muy versátil porque trabajaba con facilidad la madera y la piedra.
Esa labor reservada tenía una sombra muy alargada, que llega hasta nuestros días. Una prueba de valor incalculable son los doce apóstoles que arropan la nave central de la Catedral de Jerez. Un apostolado recién restaurado en su totalidad, obra de la empresa Ressur, que un día dio vida José de Arce en su taller. La intervención se ha realizado en tres fases, correspondientes a tres anualidades, donde se restauraron cuatro esculturas por año. Se ha llevado a cabo a través de un acuerdo que en su día firmó el anterior obispo, Juan del Río, con Diputación.
Arce será el encargado de realizar el conjunto escultórico para el retablo de la Cartuja de Jerez, que fue trazado por Alejandro de Saavedra en 1636-37 y dorado por Miguel Parrilla en 1639. Constaba de pinturas de Francisco de Zurbarán y las diferentes esculturas de los apóstoles, ángeles (desaparecidos), atlantes y el crucificado que lo coronaba, todo ello se encargó en 1637 al flamenco, quien trabajaría durante tres años en su taller que estableció en Jerez. Cobraría 200 ducados por cada uno de los apóstoles.
La historia material de este conjunto escultórico ha sufrido una serie de peripecias a lo largo de su existencia. Comenzarán sus trasiegos en 1835 con la desamortización de Mendizábal, en ese momento salen de la Cartuja y llegarán por primera vez a la Catedral. Una vez allí se guardarán en diversas dependencias hasta 1882, fecha en que son 'restauradas' por Blas José Díaz Argaya, intervención que está documentada en el hombro izquierdo de la escultura de Santiago el menor. Tras la vuelta de los frailes cartujos a Jerez en 1948, estos reclaman sus bienes y las esculturas son trasladadas a la Cartuja, donde son colocadas en el refectorio sobre unos pedestales neobarrocos que imitan la piedra, que son los actuales que están en la Catedral. Ya en 1950, de nuevo, hay constancia documental de que son colocadas en las naves laterales de la Catedral sobre unos pedestales altos. Terminando sus peripecias en la actual ubicación sobre los pilares de la nave central.
Son, como era característico en las obras de Arce, figuras con movimiento, de tamaño casi natural e incluso más, muy sinuosas, carnosas, serenas. Hay gran movimiento de brazos y de telas. "Son esculturas que representan muy bien la edad madura y la ancianidad, con gran potencia física e intelectual, y eso que hoy se valora sólo la juventud porque parece que envejecer es ya un pecado. Arce aprecia así la sabiduría de la vejez", apunta la historiadora del Arte Esperanza de los Ríos, que ha hecho varios estudios sobre este autor. "La Catedral ha ganado mucho, tiene más empaque. Está más bonita así", dice el deán de la Catedral, Antonio López.
Por su parte, el director técnico de Ressur, Francisco García Brenes, asegura que entre la intervención de Argaya y la de esta empresa (las dos únicas que están documentadas), se han descubierto otras por los materiales que se utilizaban, como pasta de madera. Hay que destacar que en el análisis pormenorizado de las esculturas no se ha hallado la firma de José de Arce, ya que entonces las esculturas no se solían rubricar, pero sí se ha localizado una fecha, 1639, al pie de San Simón. La autoría del flamenco se conoce por el contrato que firmó con los cartujos y que se encuentra en el Archivo de Protocolos de Sevilla, además del seguimiento que se ha hecho de la obra a lo largo de los siglos.
El conjunto del apostolado es muy homogéneo en cuanto a su realización técnica, todas las esculturas están realizadas en madera de cedro y están construidas a base de tablones de esta madera ensamblados al hilo, dejando un interior hueco. También es abundante el uso de grandes clavos de forja y dobles colas de milano para asegurar el conjunto. El proceso de policromado es tradicional.
Las patologías que afectaban a las esculturas eran poco visibles a simple vista, debido a la posición elevada a la que se encuentran. Había que añadir la dificultad para percibir los daños, por encontrarse éstos bajo una gran capa de polvo depositado, así como de numerosos repintes. De otra parte destacaban los daños infligidos en las numerosa intervenciones 'restauradoras' o de adecentamiento a la que han sido sometidas a lo largo del tiempo. Otro motivo de deterioro, que ha producido mutilaciones y roturas de piezas, han sido los transportes y cambios de ubicación que han tenido que soportar las imágenes. "Aparentemente, desde abajo, parecía que los apóstoles no tenían problemas, pero una vez en el taller, empezaron a salir daños. Se reconstruyeron manos, pies, bordes de las telas partidos y reconstruidos, había grietas por todas partes, clavos oxidados...", detalla García Brenes. Todas las esculturas tenían su orla, menos una, desacralizada por el Instituto de Patrimonio, aunque ninguna es original.
Los tratamientos de conservación y restauración llevados a cabo sobre el conjunto escultórico se enfocaron hacia una recuperación integral de todas las piezas, tanto a nivel estructural como de sus valores estéticos. Para ello se eligieron aquellos tratamientos específicos que proporcionaban a los elementos deteriorados los niveles adecuados de consolidación y capacidades mecánicas. En paralelo a los tratamientos se realizó un estudio microclimático de la nave central de la catedral, lugar de exposición de las piezas. Para ello se colocaron sensores que registraban las variaciones de temperatura y humedad ambiente durante las 24 horas del día.
También se realizaron estudios radiográficos, fotografías técnicas con luz normal, rasante y análisis de caracterización de materiales, para conocer en profundidad la materialidad de las obras. Todos estos datos han sido procesados y ordenados en una memoria final de intervención donde pueden conocerse pormenorizadamente y servir de base para futuras investigaciones.
Entre las pocas obras documentadas que hay de Arce está el San Bruno, San Juan Bautista y el Cristo de la Cartuja, que también están en la Catedral, entre otras piezas; el retablo de San Miguel, compartido con Martínez Montañés, y el Cristo de la Salud, de la hermandad del Silencio. Y casi documentado un pequeño crucificado en la Ermita de las Angustias, en su sala de juntas, "regularmente conservado". En Sevilla destaca Nuestro Jesús de las Penas de la cofradía de La Estrella, en cuya peana se encontró un papel que otorgaba la autoría a Arce, así como las ocho figuras monumentales en piedra de la Parroquia del Sagrario de la Catedral.
José de Arce se casó dos veces, una con María de Pastrana, que falleció a consecuencia de la peste, y una segunda con Margarita Tello de Meneses, con quien tuvo una hija, Romualda Teodora (traducción femenina de Rombout, que es el patrón de la ciudad de Malinas), que deja al cuidado de su mujer, de la que destaca en su testamento su "buen gobierno y capacidad". A los pocos días de escribir el documento murió. Fue en 1666. Hoy, Josephe, sigue haciendo Historia.

miércoles, 28 de marzo de 2012

RESSUR RESTAURA LA CRUZ DEL SEÑOR DE LA VIA CRUCIS


Hoy RESSUR ha finalizado los trabajos de restauración de la Cruz procesional del Señor de la Vía-Crucis de la Jerezana Hermandad de las Cinco Llagas. Se ha sustituido el sistema de abatimiento del brazo alto, que se encontraba inoperante y obsoleto, por un nuevo sistema de anclaje realizado en acero inoxidable. También se ha dotado de pernos de acero inoxidables a las cuatro puntas de la cruz, para fijar las cantoneras doradas. De igual modo se han procedido al estucado de las lagunas y pérdidas de policromía que presentaba la cruz. Finalmente se ha repuesto mediante reintegración el color de las zonas perdidas.
Por último se ha comprobado su correcto funcionamiento de ensamblaje y desensablaje del brazo alto, realizándose el ajuste definitivo de la Cruz y la imagen del Señor en su paso de salida. Quedando todo dispuesto para la próxima estación de penitencia.

miércoles, 14 de marzo de 2012

LA CENA ENCARGA EL MANTENIMIENTO DEL CASTILLO




La Hermandad de la Sagrada Cena de Jerez, encarga de nuevo a la empresa RESSUR,  la conservación y mantenimiento del paso que tallara Castillo Lastrucci. Transcurridos dos años desde su completa restauración, la Junta de Gobierno y a la cabeza su Hermano Mayor D. Daniel Romero, continúan con el compromiso adquirido de conservar y mantener tan preciada pieza de su patrimonio, para que pueda seguir siendo contemplado en todo su esplendor por los jerezanos.
Los trabajos que vienen realizando nuestros técnicos consisten en el repaso de los roces y desgastes del dorado, que le son propio a una pieza sometida al ajetreo de las salidas procesionales. Así mismo se llevan a cabo labores de retirada de las gotas de cera, que se encuentran depositadas directamente sobre el oro. Todo ello está encaminado a la puesta a punto del paso de cara a la próxima salida procesional.

RESSUR TERMINA LA RESTAURACIÓN DEL APOSTOLADO DE JOSE DE ARCE


Después de una intervención que ha durado tres años, el pasado lunes eran reubicadas las cuatro últimas esculturas, que completan el conjunto escultórico de los doce apóstoles, que tallara José de Arce entre 1637 y 1639 para la Cartuja de la Defensión de Jerez. Actualmente el conjunto se exhibe al completo, después de su restauración por la empresa RESSUR, en los pilares de la nave central de la Santa Iglesia Catedral de Jerez.



La intervención ha consistido fundamentalmente en la consolidación estructural del conjunto escultórico, que se encontraba muy agrietado y con sus ensambles desencolados. La policromía se encontraba muy oscurecida por fuertes costras de sales y la oxidación de las protecciones. También se han retirado repolicromados y repintes, que sin ningún criterio técnico, se habían aplicado en otras épocas.
Toda esta intervención ha sido complementada por estudios científicos, mediante los cuales se ha caracterizado los materiales que componen las esculturas. Igualmente se ha llevado a cabo un estudio micorclimático del espacio expositivo de la nave central de la Catedral, para ello han estado colocados durante un año sensores que registraron las variaciones de temperatura y humedad relativa del aire, a intervalos de un minuto día y noche. También se ha llevado a cabo un estudio histórico artístico del conjunto escultórico.

Los resultados de todos estos trabajos de conservación y restauración pueden disfrutarse ya en su ubicación en la nave central de la Catedral. La recuperación del colorido original de las policromías y estofados, propios de los inicios del siglo XVII, hacen un deleite visual la contemplación de este magnífico conjunto escultórico. Seguidamente pueden verse los resultados obtenidos en una de estas esculturas.

SANTIAGO EL MENOR
  
Estado Final


lunes, 12 de marzo de 2012

RESSUR LLEVARA A CABO UNA NUEVA RESTAURACIÓN PARA EL MUSEO CATEDRALICIO DE JEREZ


Recientemente el Obispado de Asidonia-Jerez, ha encargado a la empresa RESSUR la restauración de un nuevo cuadro, que formará parte de la Colección Permanente del Templo Catedralicio Jerezano, una vez concluyan las labores de conservación y restauración  necesarias.
El cuadro es una obra de escuela hispano-flamenca del siglo XVI de autor anónimo. Su estado de conservación es muy  precario, ya que presenta zonas calcinadas y numerosos repintes. No por ello deja de evidenciar la calidad artística de la pintura, que subyace bajo una gran capa de barnices y suciedad. 
Una vez restaurada podremos apreciar en su esplendor una magnífica pintura que representa el momento del Descendimiento de Nuestro Señor de la Cruz por los santos varones, que lo descuelgan para entregárselo  a la Madre y las santas mujeres, que esperan su cuerpo al pie de la Cruz.